RESTAURACIÓN DEL CUADRO DE ÁNIMAS
Recientemente
se ha dado a conocer la restauración del “Cuadro de Ánimas” de Hinojal, por parte
de dos excelentes restauradoras, Raquel Flores Cruz y Janire Sancho en su taller
de la ciudad de Cáceres por sugerencia del sacerdote responsable de la parroquia
de Nuestra Señora de la Asunción Luis Vidal Arias Moreno, quien tuvo a bien ponerme
en contacto con estas dos profesionales que me elaboraron el siguiente informe
del cuadro y me facilitaron varias fotografías de cómo estaba antes de su restauración
y del estado final.
La
obra, del siglo XVIII, pertenecía a la ermita de San Juan (hoy reconvertida en
la Plaza Mayor en casa particular) y que en 1928 se convirtió en parroquia
provisional, al estar el edificio de la iglesia de la Asunción en obras mandadas
hacer por el obispo Feliciano Rocha Pizarro, natural de Hinojal. Ese mismo año
fue nombrado obispo auxiliar de Toledo con el cardenal Pedro Segura, quien
anteriormente había sido obispo de Coria.
Veamos el informe de las
restauradoras.
La obra que ha
sido restaurada se trata de un cuadro de Ánimas de grandes dimensiones (2,70m x
1,60m), rematada con un marco en madera con tallas en las esquinas y calles. El
cuadro se encuentra en la iglesia parroquial de Hinojal, pero desconocemos si
se trata de su ubicación original.
El daño
principal que presentaba la obra era una aureola en la zona inferior izquierda
provocada por una gotera y que había degradado la policromía hasta el punto de
no poder apreciar lo representado en el lienzo. El daño afectaba tanto a la
policromía como a la preparación, dejando a la vista en soporte de tela de
lino.
Otro daño
importante era la pérdida de capa pictórica en partes importantes del perímetro
del cuadro causada por el deterioro mecánico del mismo y la importante rotura
con pérdida del soporte de tela en la zona inferior izquierda.
El lienzo
sufría deformaciones y debilitamiento estructural debido a exposición
prolongada a humedad lo que ha provocado fisuración (craquelado) en algunas
zonas y pérdida de policromía. A estos daños debemos añadir los provocados por
el envejecimiento natural de los materiales como los barnices oxidados y
envejecidos, ligera capa de suciedad superficial no adherida.
El bastidor
que soporta el lienzo no se encontraba en buen estado, a lo que había que
añadir que su tamaño no se ajustaba a las dimensiones del marco.
Respecto al
marco, éste se encontraba totalmente repintado en tonos marrones y con las
tallas cubiertas de purpurina. Algunas tallas habían sufrido pérdidas de
soporte especialmente evidentes en la zona central derecha
Por todos
estos daños la intervención realizada era importante para evitar que los
materiales continuaran degradándose y seguir perdiendo policromía.
El primer paso
ha sido la retirada del lienzo respecto del bastidor para posteriormente
separar el lienzo del bastidor, lo que nos permite tratar cada elemento por
separado.
Al lienzo se
le realizó una primera limpieza mecánica y controlada mediante aspiración para
retirar la suciedad no adherida, lo que nos permitió comprobar el mal estado
del soporte, por lo que decidimos reentelar. El primer paso es proteger la capa
pictórica con un empapelado para posteriormente, y previa limpieza del reverso,
adherirla a un tejido de lino que ya había sido tratado también.
El estado del
bastidor no era bueno, por lo que se decidió sustituirlo por otro nuevo que se
ajustara a las medidas del marco y que pudiera soportar la correcta tensión de
la tela evitando deformaciones.
Tras la
limpieza química de la capa pictórica para retirar los barnices oxidados y la
suciedad adherida, se estucaron todos los desprendimientos hasta dejar la
superficie perfectamente enrasada. Posteriormente se procedió la reintegración
de las lagunas mediante acuarela por ser una técnica estable y reversible. La
intervención del lienzo termina con el barnizado que protege la obra.
Respecto al
marco, se retiraron los repintes en tonos marrones y purpurinas, con medios
químicos y mecánicos, que ocultaban la policromía original. Se repusieron las
tallas desaparecidas y que interferían en la contemplación de la obra con
técnicas igualmente reversibles.
Una vez limpia
la superficie se estucaron las lagunas y se reintegraron acorde al original
para dar unidad al conjunto.
El paso final
es la colocación del lienzo en el marco ajustándolo por el reverso.
Raquel Flores
y Janire Sancho
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